Confesión de fe

Como institución de los Hermanos Menonitas, nuestra confesión de fe refleja las raíces anabautistas y evangélicas de la historia de la denominación. La Iglesia Hermanos Menonitas tuvo sus orígenes en Rusia en 1860. Nació en un contexto de avivamiento y renovación, resaltando los siguientes principios bíblicos:

  • La salvación por medio de la fe personal
  • El bautismo consciente y voluntario de los convertidos
  • La vida santificada y en obediencia a Cristo
  • La importancia del estudio de la Palabra de Dios en forma personal y en la comunidad de creyentes
  • La participación activa y comprometida en una iglesia local
  • El llamado a la misión de todos los creyentes en Cristo.

Desde sus inicios, el IBA ha abierto sus puertas a personas de diversas denominaciones y tradiciones que han aportado a nuestra comunidad un panorama más amplio de la fe cristiana. Los siguientes documentos reflejan los énfasis de nuestra confesión de fe.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, 
Creador del cielo y de la tierra; 
y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro; 
que fue concebido del Espíritu Santo, 
nació de la virgen María, 
padeció bajo el poder de Poncio Pilato; 
fue crucificado, muerto y sepultado; 
descendió a los infiernos; 
al tercer día resucitó de entre los muertos; 
subió al cielo, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; 
y desde allí vendrá al fin del mundo a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, 
la Santa Iglesia Universal, 
la comunión de los santos, 
el perdón de los pecados, 
la resurrección de la carne 
y la vida perdurable. Amén.

Confesión de Fe - Hermanos Menonitas

Artículo 1: Dios

Creemos en un Dios vivo y verdadero, Creador del cielo y de la tierra. Dios es todopoderoso, perfecto en sabiduría, justo en juicio y abundando en amor. Dios es soberano y gobierna sobre todas las cosas, visibles e invisibles, es el Pastor que rescata al perdido e indefenso. Dios es amparo y fortaleza para todos los necesitados. Dios es fuego consumidor, perfecto en santidad, lento para la ira y grande en misericordia. Dios conforta como una madre amorosa, entrena y disciplina como un padre cuidadoso y persiste en Su pacto de amor como un fiel esposo. Confesamos a Dios como eterno Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios el Padre es la fuente de toda vida, en Él vivimos, nos movemos y somos. El Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y verdad y oye la oración de todos los que le buscan. En el cumplimiento del tiempo, el Padre envió al Hijo para salvar al mundo. Por medio de Jesucristo, el Padre adopta a todos los que responden en fe al mensaje del evangelio, perdona a todo aquel que se arrepiente de sus pecados y establece un nuevo pacto con ellos. Dios da el Consolador, El Espíritu Santo, a todos Sus hijos. El amor creativo y redentor de Dios sustenta este mundo hasta el fin de las edades.

Dios Hijo

El Hijo por quien todas las cosas fueron creadas y quien sostiene todo, es la imagen del Dios invisible. Concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María, Jesús tomó la naturaleza humana para redimir al mundo del pecador. Él reveló la plenitud de Dios a través de su vida sin pecado y obediencia. A través de sus palabras y con sus obras Jesús proclamó el Reino de Dios, trayendo buenas nuevas a los pobres, libertando a los cautivos, y dando vista a los ciegos. Cristo triunfó sobre el pecado por medio de Su muerte y resurrección, y fue exaltado como Señor de la creación y de la Iglesia.

El Salvador del mundo invita a todos a reconciliarse con Dios, ofreciendo paz a todos, los que están lejos y los que están cerca y los llama a seguirle en el camino de la cruz. Hasta que el Señor Jesús regrese en gloria, él intercede por los creyentes, es su abogado y los invita a que sean sus testigos.

Dios Espíritu Santo

El Espíritu Santo, el Consolador, es el poder creativo, presencia y sabiduría de Dios. El Espíritu convence a las personas de su pecado, les da nueva vida y los guía a toda verdad. Por el Espíritu los creyentes son bautizados en un cuerpo. El Espíritu que mora en ellos testifica que son hijos de Dios, distribuye dones para el ministerio, los llena de poder para testificar y dar fruto de justicia. Como Consolador, el Espíritu Santo ayuda a los hijos de Dios en sus debilidades, intercede por ellos de acuerdo a la voluntad de Dios y les dé seguridad de la vida eterna.

Referencias bíblicas: Génesis 1; Éxodo 15.2-3; 34.6-7; Deuteronomio 6.4-6; Salmo 8.23; 139; Isaías 55.8-9; 66.12- 13; Jeremías 31.31-34; Oseas 11.1-4; Mateo 1.18-25; 5-7; 28.18-20; Marcos 8.34-38; Lucas 4.18-19; Juan 1.1-18; 14-26; 16.7-15; Hechos 1.8; 2.1-4; Romanos 8.1-17; 1 Corintios 12.4-7,13; 15.3-8; 2 Corintios 1.22; 5.16-21; 13.14; Gálatas 5.22-23; 1.15-2.22; 3.14-21; Filipenses 2.6-11; Colosenses 1.15-20; 1 Timoteo 2.11-13; Hebreos 12.7-11; 1 Pedro 2.21-25; 1 Juan 2.21-25; Apocalipsis 5.5-6,9-10.

Artículo 2: La Revelación de Dios

La revelación misma de Dios

Creemos que Dios se ha dado a conocer a toda la humanidad. El poder y naturaleza de Dios siempre han sido evidentes en la creación. El Antiguo Testamento nos revela a Dios como el que estableció un pacto de relación con Israel para dar a conocer a todas el plan de eterna salvación. Jesucristo fue la revelación suprema de Dios, tal como lo vemos en el Nuevo Testamento. El Espíritu Santo continúa dándolo a conocer, revelando a Dios tanto a individuos como a la Iglesia, y esta revelación estará siempre de acuerdo con las Sagradas Escrituras.

La Palabra de Dios escrita

Creemos que toda la Biblia fue inspirada por Dios por medio del Espíritu Santo. El mismo Espíritu guía a la comunidad de fe en la interpretación de las Escrituras. La persona de Cristo, Sus enseñanzas y Su vida dan continuidad y claridad a ambos, Antiguo y Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento testifica de Cristo y el Nuevo Testamento proclama a Cristo. Aceptamos la Biblia como la Palabra infalible de Dios y la guía autoritativa de fe y conducta.

Referencias bíblicas: Génesis 19.1-7; 12.1-3; Éxodo 6.2-8; Salmo 19.1-11; 119; Mateo 5.17-18; Lucas 24.27, 44-47; Juan 1.16-18; 16.13; Hechos 8.34-35; Romanos 1.18-21; Hebreos 1.1-2, Colosenses 1.15-23; 2 Timoteo 3.14-17; 2 Pedro 1.16-21

Artículo 3: La Creación la Humanidad

La Creación

Creemos que en el principio Dios creó los cielos y la tierra y todo fue muy bueno. Toda la creación expresa la soberana voluntad y diseño de Dios, pero permanece separada del Creador. El Universo pertenece a Dios, Quien lo cuida y lo sustenta. La creación declara la sabiduría y el poder de Dios e invita a todos a que le adoren.

La Humanidad

El acto culminante de la creación fue la raza humana, diseñada para vivir en armonía con Dios y en una relación de ayuda mutua los unos con los otros. Dios los creó varón y hembra, a Su imagen. El Creador les dio el sagrado mandamiento de gobernar y cuidar la creación, y la libertad de obedecerle o desobedecerle. Por medio de la desobediencia voluntaria de Adán y Eva, el pecado entró al mundo. Como resultado, la naturaleza humana es perversa y la humanidad está alejada de Dios y de la creación. La creación está bajo esclavitud y en continuo deterioro. La humanidad y la creación anhelan ser liberados.

La Nueva Creación

El pecado, la culpa y muerte no prevalecerán. Dios va a crear un cielo nuevo y una tierra nueva donde no habrá maldad, sufrimiento o muerte. Los inicios de esta nueva creación ya están presentes en aquellos que aceptan el perdón de Dios por medio de Cristo. En Cristo todas las cosas han sido reconciliadas y creadas nuevas.

Referencias bíblicas: Génesis 1-3; Salmo 8.6; 19.1-6; 24.1-2; 89.11; 95.5; 104; Proverbios 8.22-31; Isaías 40.12-31; 44.24; Juan 1.1-4,10; 17.5; Romanos 1.19-20; 5.17-21; 6.4; 8.18-25; 1 Corintios 8.6; 15.20-27; 2 Corintios 3.18; 4.6; 5.16-19; Gálatas 3.28, 6.15; Efesios 1.4,9-10; 2.11-22; 4.24; Colosenses 1.15-17; Hebreos 11.3; Apocalipsis 4.8-11; 21.1-5; 22.13.

Artículo 4: El Pecado y la Maldad

El pecado y sus consecuencias

Creemos que los primeros seres humanos cedieron al tentador y cayeron en pecado. Desde entonces la humanidad desobedece a Dios y elige pecar aislándose así de la gloria de Dios. Como resultado, el pecado y la maldad han ganado terreno en el mundo, interrumpiendo los propósitos de Dios para el orden creado y alejando la humanidad de Dios; consecuentemente de la creación, el uno del otro y de sí mismos. El pecado trae como resultado muerte física y espiritual. Porque todos han pecado, todos enfrentan la eterna separación de Dios.

Principados y Potestades

El pecado es un poder que esclaviza a la humanidad. Satanás, el adversario, busca gobernar la creación y usa el pecado para corromper la naturaleza humana con el orgullo y el egoísmo. Al pecar, las personas se apartan de Dios, cambiando la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a la criatura en vez de al Creador. El pecado expone a individuos y a grupos a ataduras de principados y potestades demoníacos. Estas potestades también obran a través de sistemas políticos, económicos, sociales, y aún religiosos, para lograr que la humanidad se aleje de la santidad, justicia y verdad. Todos los humanos están bajo el dominio del pecado, ya sea en palabras, pensamientos, hechos o actitudes y por sí mismos no pueden vencer su poder.

Referencias bíblicas: Génesis 3-6-11; Salmo 14.1-3; 36.1-4; 52.1-7; 58.1-5; 82; Isaías 53.6; Ezequiel 16.49-50; Amós 2.4-8; Marcos 7.20-23; Juan 8.34,44; Romanos 1.21-32; 3.9-18,23; 5.12-14,18-19; 6.23; Gálatas 5.19-21; Efesios 2.1-3; 6.12; 1 Pedro 5.8-9; 1 Juan 1.8-10; Apocalipsis 12.9.3.

Artículo 5: La Salvación

La iniciativa de Dios

Creemos que Dios obra para liberar, santificar, redimir y restaurar un mundo dominado por el pecado. Desde el principio, el propósito de Dios ha sido crear un pueblo para habitar entre ellos y bendecirlos. La creación y toda la humanidad están sin esperanza de salvación, excepto por medio del amor y la gracia de Dios. El amor de Dios se demuestra en su totalidad en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

El plan de Dios

A través de toda la historia, Dios ha actuado poderosamente para liberar a las personas de
la esclavitud y atraerlas a una relación de pacto. Por medio de los profetas, Dios preparó el camino de salvación, hasta reconciliar al mundo con Él, por medio de la expiación de la sangre de Cristo. Cuando las personas ponen su confianza en Cristo, son salvos por gracia por medio de la fe, no por lo que hagan por sí, pues es un regalo de Dios. Dios los perdona y los libra de la esclavitud del pecado, los hace nuevas criaturas en Cristo, les da poder por el Espíritu Santo y los sella para vida eterna. Cuando el pecado y la muerte finalmente sean derrotados y los redimidos se reúnan en el cielo nuevo y la tierra nueva, Dios habrá culminado el plan de salvación.

La respuesta Humana

Aunque Jesús entró a un mundo sujeto al pecado, eligió no someterse a su encanto y así destruyó su dominio. Por medio de Su obediencia, muerte en la cruz y gloriosa resurrección, Cristo triunfó sobre Satanás y los poderes del pecado y la muerte, abriendo el camino para que todas las personas lo sigan. Convencidos por el Espíritu Santo, las personas dejan el pecado, encargan sus vidas a Dios, confiesan a Jesucristo como Señor y se unen a la familia de Dios. Todo el que recibe a Cristo nace de nuevo y tiene paz con Dios y es llamado a amar a otros y a vivir en paz con su prójimo. Los que Dios salva, no viven para sí porque han sido liberados del pecado y son llamados a una vida nueva.

Referencias bíblicas: Éxodo 6.1-8; 15.2; 20.2; Salmo 68.19-20; Isaías 43.1; Mateo 4.1-11; Marcos 10.45; Juan 1.12; 3.1-21; 13.34-35; 16.8-11; Romanos 3.24-26; 5.8,12-21; 8.18-25; 10.9-10; 1 Corintios 1.18; 2.5,14-21; Efesios 1.5-10,13-14; 2.8-9; Colosenses 1.13-14; 2.15; Hebreos 2.14-18; 4.12; 5.7-9; 9.15-28; 11.6; 1 Juan 4.7-11; Apocalipsis 5.9-10; 21.1-4.

Artículo 6: La Naturaleza de la Iglesia

El Llamado de Dios

Creemos que la Iglesia es un grupo de personas que ha respondido en fe al llamado de Dios por medio de Jesucristo, que se unen a la congregación local por la confesión pública del bautismo. Los miembros de la iglesia se comprometen a seguir a Cristo en una vida de discipulado y testimonio, llenas de poder del Espíritu Santo.

El Cuerpo de Cristo

La Iglesia es un cuerpo de creyentes, hombres y mujeres, de toda nación, raza y clase social, cuya cabeza es Cristo. La iglesia unida por un Espíritu, hace que Cristo sea visible en el mundo. La Iglesia existe como cuerpos locales de creyentes y como una comunidad de fe mundial.

La adoración

La Iglesia se nutre y renueva al reunirse regularmente para glorificar a Dios. La primera iglesia se reunía el primer día de la semana para celebrar la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. La comunidad de adoradores celebra la fidelidad y gracia de Dios, reafirman su fidelidad a Dios, edifican los miembros del cuerpo y buscan la voluntad de Dios para su vida y su misión. Al celebrar el bautismo y santa cena, la iglesia proclama las buenas nuevas de salvación.

El Compañerismo y Responsabilidad Mutua

La Iglesia es una comunidad de pacto en la cual los miembros son responsables mutuamente en los asuntos de su vida y su fe. Se aman, se cuidan y oran el uno por el otro, comparten el gozo y las cargas el uno con el otro y se amonestan y se corrigen el uno al otro. Comparten los bienes materiales según la necesidad. Las congregaciones locales siguen el ejemplo del Nuevo Testamento, buscando consejo de la Iglesia General en asuntos que afectan su testimonio y misión como comunidad. Las congregaciones trabajan juntas en un espíritu de amor y sumisión mutua e interdependencia.

El Nuevo Testamento nos guía a practicar la disciplina de iglesia redentora, siendo así responsable de corregir a los miembros que continúan pecando. Las congregaciones perdonan y restauran a los que se arrepienten, pero formalmente excluyen a los que ignoran la disciplina.

Los Dones para el Ministerio

Por medio del Espíritu Santo, Dios da dones a cada miembro para el bienestar de todo el cuerpo. Estos dones son para ejercerlos en el servicio de Dios, para edificar la iglesia y para ministrar en el mundo. Dios llama a personas para equipar la iglesia para el ministerio. Los líderes deben ser modelos de Cristo en su vida personal, vida familiar y en la iglesia. En oración, la iglesia discierne los líderes, los afirma, los apoya y los corrige en un espíritu de amor.

Referencias bíblicas: Mateo 16.13-20; 18.15-20; Juan 13.1-20; 17.1-26; Hechos 1.8; 2.1-4,37-47; 11.2-8; 15.1-35; Romanos 12.3-8; 1 Corintios 5.1-8,12-14; 2 Corintios 2.5-11; Gálatas 3.26-28; 6.1-5; Efesios 1.18-23; 2.11-22; 4.4-6,11-16; 1 Tesalonicenses 5.22-23; 1 Timoteo 3.1-7; Tito 1.7-9; 1 Pedro 2.9-12; 5.1-4.

Artículo 7: La Misión de le Iglesia

La Gran Comisión y el Gran Mandamiento

Creemos que las buenas nuevas de salvación de Dios en Cristo Jesús son para todas las personas. Cristo manda a la Iglesia a hacer discípulos a todas las naciones, llamando a las personas al arrepentimiento, bautizándolos y enseñándoles a obedecer a Jesús. Jesús enseñó que los discípulos deben mostrar su amor a Dios y al prójimo compartíendoles las buenas nuevas y haciendo obras en amor y compasión.

El Testigo

El Espíritu Santo da poder a cada cristiano para testificar de la salvación de Dios. La Iglesia como cuerpo da testimonio del reino de Dios en el mundo, la iglesia revela el propósito de salvación al mundo.

Referencias bíblicas: Mateo 5.13-16; 22.34-40; 28.18-20; Marcos 1.15; 12.28-34; Lucas 10.25; 24.45-49; Juan 20.21- 23; Hechos 1.8; Romanos 1.16-18; 2 Corintios 5.18-20; Efesios 3.10-11.

Artículo 8: El Bautismo Cristiano

La Confesión

Creemos que cuando Dios les obsequia la salvación a las personas, deben ser bautizadas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El bautismo señala que han sido limpiados del pecado. Es un pacto con la Iglesia de caminar con Cristo, en el poder del Espíritu Santo.

El Significado

El bautismo en agua es un testimonio público que la persona se ha arrepentido de los pecados, ha recibido el perdón de pecados, ha muerto con Cristo al pecado, ha sido resucitado a una nueva vida y ha recibido el Espíritu Santo. El bautismo es una señal de la incorporación del creyente al cuerpo de Cristo en la iglesia local. El bautismo es tambie?n una promesa de servir a Cristo según los dones dados a cada persona.

Elegibilidad

El bautismo es para los que confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador y se comprometen a seguirle en obediencia como miembros de la iglesia local. El bautismo es para los que entienden su significado, pueden ser responsables ante Cristo y la iglesia, y que voluntariamente lo piden a base de su fe en Cristo.

Práctica

Nosotros practicamos el bautismo en aguas por inmersión, administrado por la iglesia local. Las congregaciones locales pueden recibir como miembros a los que han sido bautizados de otra manera, por medio de su confesión de fe. Las personas que fueron bautizadas en su niñez y desean ser miembros de una congregación Hermanos Menonitas deben recibir el bautismo en agua en base a su confesión de fe.

Referencias bíblicas: Mateo 3.13-17; 28.18-20; Hechos 2.38; Romanos 6.2-6; 1 Corintios 12.13; Colosenses 2.12-13; Gálatas 3.26-27; Efesios 4.4-6.

Artículo 9: La Cena Del Señor

Significado

La iglesia celebra la Santa Cena tal como fue instituida por Cristo, se centra en Cristo, cuyo cuerpo fue quebrantado por nosotros y Su sangre derramada para proveer salvación a los creyentes y establecer el nuevo pacto. En la Santa Cena, la iglesia se identifica con la vida de Cristo ofrecida en regalo por la redención de la humanidad y proclama la muerte del Señor hasta que Él venga. La Santa Cena expresa el compañerismo y la unidad de los creyentes con Cristo y es a la vez un recordatorio, una celebración y alabanza que fortalece a los creyentes para un verdadero discipulado y servicio.

Práctica

En preparación para la celebración de la Santa Cena, todo creyente se examina a sí mismo. Todos los que entienden su significado, que confiesan a Jesucristo como Señor en palabra y vida, que apoyan su congregación y que están viviendo en una correcta relación con Dios y con los demás, están invitados a participar. De acuerdo con el Nuevo Testamento, el bautismo en agua debe preceder a la participación de la Santa Cena.

Referencias bíblicas: Mateo 26.26-30; Hechos 2.41-42; 1 Corintios 10.16-17; 11.23-32.

Artículo 10: El Discipulado

Siguiendo a Jesús

Creemos que Jesús llama a personas que han experimentado el gozo del nuevo nacimiento a seguirle como discípulos. Al llamar a sus seguidores que tomen la cruz, Cristo los invita a que rechacen los valores del mundo, que no son de Dios, y que se ofrezcan a sí mismos a Dios en una vida de servicio. El Espíritu Santo que vive en cada cristiano da poder a cada creyente para vencer las actitudes y acciones que son fruto de la naturaleza pecaminosa. Los discípulos se deleitan en obedecer a Dios, con amor y gratitud.

Unidos en una Comunidad Diferente

Jesús enseña que el discipulado es negarse a sí mismo y promete bendición para los que sufren por la justicia. Los discípulos deben resistir los valores y sistemas del mundo, la naturaleza pecaminosa y al diablo. Los discípulos tratan a otros con compasión y gentileza y rechazan la violencia como respuesta a la injusticia. Los discípulos hablan honestamente para edificar a otros, rechazan palabras deshonestas y vulgares. Ellos buscan evitar demandas para resolver agravios personales especialmente con otros creyentes. Los discípulos se mantienen en pureza sexual y fidelidad matrimonial y rechazan todo lo inmoral como relaciones sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales así como toda práctica homosexual. Ser un discípulo significa ser fiel a Jesús en la vida diaria.

Referencias bíblicas: Salmo 1; 119; Amós 5.24; Mateo 5-7; 18-15-20; Marcos 8.34; Juan 8.31-32; 13.34-35; 15.14-15; Hechos 2.41-47; Romanos 1.24-31; 8.1-30; 12; 1 Corintios 6.9-11; 11.1; 12.1-13; 2 Corintios 8-9; Gálatas 2.20; 5.16-26; 6.1-2; Efesios 4.11-12,15-16; 5.1,18; Filipenses 2.6-8; Colosenses 3.1- 17; 1 Tesalonicenses 4.3-8; 5.17; 1 Timoteo 1.9-11; 2.1-8; 4.6-8; 2 Timoteo 3.14-17; Hebreos 12.1-3; 13.4-5; Santiago 1.22-27; 1 Pedro 2.20-25; 3.15; 5.8-9; 1 Juan 1.3; 6-9; 2.15-17.

Artículo 11: Los Solteros, Los Casados y la Familia

Creemos que el matrimonio y la familia fueron instituidos por Dios. La iglesia bendice a ambos, tanto al soltero como al casado y anima a las familias a que crezcan en amor.

El Matrimonio

El matrimonio es una relación de pacto que une a un hombre y una mujer para toda la vida. En la creación Dios diseñó el matrimonio para el compañerismo, la unión sexual, la procreación y nutrir los hijos. La intimidad sexual es permisible únicamente dentro del matrimonio. El matrimonio se debe caracterizar por el amor mutuo, fidelidad y sumisión. Un creyente no se debe casar con un incrédulo.

La comunidad de fe bendice y nutre las relaciones matrimoniales y se esfuerza para reconciliar a matrimonios en problemas. La pecaminosidad humana, sin embargo, puede conducir al divorcio lo cual es una violación de las intenciones de Dios para el matrimonio. La familia de Dios ofrece esperanza y sanidad con compasión y verdad, y a la vez sostiene los ideales bíblicos de fidelidad en el matrimonio.

Los Solteros

Los solteros son honrados de igual manera que los casados, algunas veces se les da preferencia. La iglesia debe bendecir, respetar e incluir en todo a los solteros. Los que permanecen solteros pueden encontrar oportunidades únicas para el avance del reino de Dios. Dios llama a solteros y casados a vivir en pureza sexual.

La Familia

La intención de Dios es que la relación familiar en todas las etapas de la vida sea caracterizada por amor. Los hijos son un regalo de Dios. Los padres que están en Dios deben instruir y nutrir en la fe a sus hijos. Los padres deben disciplinar a sus hijos sabia y amorosamente no provocándolos a ira. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.

Referencias bíblicas: Génesis 1.26-31; 2.18-24; 5.1-5; 12.1-3; Éxodo 22.16-17; Levítico 18.22; 20.13; Deuteronomio 6.4; 24.1-4; Salmo 127.3-5; Proverbios 31; Mateo 5.31; 10.34-39; 19.3-12; 22.23-33; Marcos 3.31-35; 7.9-13; 10.6-11; Lucas 16.18; Romanos 7.2-3; 14.12; 1 Corintios 7.8-40; 2 Corintios 6.14-15; Efesios 5.21; 6.4.

Artículo 12: La Sociedad y la Estado

El Estado Instituido por Dios

Creemos que Dios instituyó el estado para promover el bienestar de todos. Los cristianos cooperan con los demás en la sociedad para defender a los de?biles, velar por los pobres y promover justicia, derecho y verdad. Los creyentes testifican contra la corrupción, discriminación e injusticias, ejercen responsabilidades sociales, pagan impuestos y obedecen las leyes que no son contrarias a la Palabra de Dios.

Dios ha dado autoridad a los gobiernos para mantener la ley y el orden y castigar a los que practican el mal. Los seguidores de Cristo respetan a los que están en autoridad y oran por ellos para que el orden y la paz prevalezcan, deploran la muerte en el ejercicio de la violencia de parte del Estado.

La Lealtad Cristiana en la Sociedad

La lealtad primordial de todo cristiano es el Reino de Cristo y no el Estado o la sociedad, porque su ciudadanía está en el cielo. Dios llama a los cristianos a resistir la tentación idólatra de conceder al Estado la devoción que le pertenece a Dios. Como embajadores de Cristo, actúan como agentes de reconciliación y buscan el bienestar de todas las personas.

Porque Cristo prohíbe el juramento de credos, nosotros simplemente afirmamos la verdad en transacciones legales. Los creyentes no participan en sociedades secretas donde se demanda juramento de credos o de alguna manera entra en conflicto con la lealtad a Cristo y la iglesia. Los creyentes son llamados a siempre vivir como fieles en el mundo, rechazando las presiones que los amenacen a transigir su integridad cristiana.

Referencias bíblicas: Éxodo 20.13,6; Levítico 19.11; Salmo 82.3-4; Jeremías 29.7; Daniel 2.21; 3.17-18; 4.17; Mateo 5.13-16,33-37; 6.33; 17.24-27; 22.17-21; Juan 15.19; 17.14-18; Hechos 5.29; Romanos 13.1-7; 1 Corintios 5.9-13; 2 Corintios 6.14-18; Efesios 5.6-13; Filipenses 1.27; 3.20; 1 Timoteo 2.1-4; Tito 2.1-4; Santiago 5.12; 1 Pedro 2:13-17.

Artículo 13: El Amor y la No-Resistencia

Comunidad de Paz de Dios

Creemos que Dios reconcilia a las personas con Él en Cristo y une sus vidas con otros, haciendo la paz por medio de la cruz. La iglesia es una comunidad de personas redimidas que viven en amor. Su vínculo con otros creyentes en Jesús trasciende toda barrera racial, social y nacional.

Cristianos Pacificadores

Los creyentes buscan ser agentes de reconciliación en todas sus relaciones y practican el amor a los enemigos como lo enseñó Jesús, siendo pacificadores en toda situación. Vemos la violencia en sus muchas diferentes formas como algo contradictorio a la nueva naturaleza del cristiano. Creemos que el mal y la naturaleza inhumana de la violencia son contrarios al evangelio de amor y paz. En situaciones de guerra o reclutamiento nacional, creemos que somos llamados a proveer servicio alternativo hasta donde sea posible. Aliviar el sufrimiento, reducir la contienda y promover justicia son maneras de demostrar el amor de Cristo.

Referencias bíblicas: Éxodo 20.1-17; Mateo 5.17-28,38-48; Romanos 12.9-21; 13.8-10; 1 Pedro 2.19-23.

Artículo 14: La Santidad de la Vida Humana

Creemos que toda vida humana pertenece a Dios.

Cada persona ha sido creada en la imagen de Dios y debe ser celebrada y desarrollada. Porque Dios es el creador, el autor y dador de la vida, nos oponemos a todas las acciones y actitudes que devalúan la vida humana. Los no nacidos, los discapacitados, los pobres, personas de mayor edad y gente terminal son especialmente vulnerables a tales injusticias. Cristo llama al pueblo de todas las naciones para cuidar a los indefensos.

Dios valora la vida humana altamente.

Las decisiones finales con respecto a la vida y la muerte pertenecen a Dios. Por lo tanto, sostenemos que los procedimientos diseñados para quitar la vida, incluyendo el aborto, la eutanasia y el suicidio asistido, son una afrenta a la soberanía de Dios. Estimamos los resultados de la ciencia médica para mantener la vida, pero reconocemos que existen límites de valor del sostenimiento de la vida indefinidamente. En todas las decisiones éticas complejas sobre la vida y la muerte, buscamos ofrecer esperanza y sanidad, apoyo y consejo en el contexto de la comunidad cristiana.

Referencias bíblicas: Génesis 1:26-27; 2:07 Génesis, Éxodo 20:13, Job 31:15; Salmo 139:13-16; Amos 1-2; 6:25-27 Mateo, Mateo 25:31-46; Juan 10: 11.

Artículo 15: La Mayordomía

Mandato de Dios en la Creación

Creemos que el Universo y todo lo que en él hay pertenece a Dios el Creador. Dios ha confiado el cuidado de la tierra a toda la humanidad, quienes son responsables por el manejo de sus recursos. El buen administrador usa las abundancias del mundo para suplir la necesidad humana, pero resiste la explotación injusta de la tierra y sus habitantes. Toda dádiva de Dios se debe recibir con gratitud y debe usarse con responsabilidad.

Viviendo con Responsabilidad

Confesar a Jesús como Señor implica un cambio de valores. Jesús advierte que no se puede servir a Dios y a las riquezas. Preocuparse por el dinero y las posesiones, complicándose la vida y deseando acumular riquezas para beneficio personal significa que las enseñanzas bíblicas no se han puesto en práctica.

Dando Generosamente

La Biblia nos enseña a dar con alegría y abnegación por medio de la iglesia y en forma proporcional en agradecimiento a las bondades de Dios. Los cristianos no reclaman sus posesiones como propias, pero administran todos sus recursos, incluyendo el tiempo, el dinero, las habilidades e influencias en maneras generosas que glorifique a Dios. No desprecian a los pobres sino practican la ayuda mutua dentro de la iglesia y comparten lo que tienen con otros en necesidad. EL pueblo de Dios busca adoptar un estilo de vida de sencillez y contentamiento.

Referencias bíblicas: Génesis 1.28; Levítico 15.7-11; Salmo 24.1; 115.16; Proverbios 14.31; Amós 6.4-7; Malaquías 3.6-10; Mateo 6.19-34; 25.14-30; Lucas 6.38; 12.13-21; Hechos 2.42-47; 4.32-37; 1 Corintios 4.7; 16.2; 2 Corintios 8-9; Gálatas 6.7; Efesios 4.28; 1 Timoteo 6.6-10,17-19; Santiago 2.1-7,15- 16; 5.1-6; 1 Juan 3.16-18; Judas 11.

Artículo 16: El Trabajo, El Descanso y la Día Del Señor

Creemos que el modelo para la actividad humana es el acto de la Creación. Debido a la corrupción del ciclo de trabajo y descanso que el pecado ha inducido, Dios llama al pueblo redimido a restaurarlo y ponerlo en el lugar apropiado.

El Trabajo

Como criaturas hechas a la imagen de Dios, los cristianos imitan al Creador trabajando fielmente según sus posibilidades. Deben usar sus habilidades y recursos para glorificar a Dios y servir a otros. Ya que portan el nombre de Cristo, todos los creyentes deben a trabajar honesta y diligentemente y a tratar a los demás con respeto y dignidad.

El Descanso

Así como Dios descansó el séptimo día, llama el ser humano a observar tiempos de descanso regulares. El descanso es un acto de gratitud por lo que Dios ha provisto. Es un acto de confianza, recordando que no es su trabajo quien los sustenta sino Dios. Descansar es un acto de esperanza, anticipando el futuro descanso asegurado por la resurrección de Jesús.

El Día del Señor

Siguiendo el ejemplo del Nuevo Testamento, los creyentes se reúnen el primer día de la semana para conmemorar la resurrección de Cristo y la venida del Espíritu Santo. En el día del Señor los creyentes se dedican gozosamente a la adoración, a la instrucción de la Palabra, al partimiento del pan, a la oración, al compañerismo y al servicio, limitando su labor a trabajos de necesidad y obras de caridad.

Referencias bíblicas: Génesis 1.26-31; 2.15; 3.14-19; Éxodo 20.8-11; Levítico 25.1-7; Deuteronomio 5.12-15; Salmo 46.10; 95.6-11; Eclesiastés 3.13; Marcos 2.23- 3.6; Lucas 24.1-36; Hechos 2.1; 20.7; Romanos 14.5-10; Efesios 6.5-9; Colosenses 3.22-4.1; 2 Tesalonicenses 3.6-10; Hebreos 4.1-10; 10.23-25.

Artículo 17: El Cristianismo y Otras Creencias

Jesús es el Único Camino

Creemos que la gracia salvadora de Dios en Cristo Jesús es la única manera de reconciliar a la humanidad con Dios. Aunque la salvación está disponible a todos, solamente los que ponen su fe en el Señor Jesucristo tienen la seguridad de la vida eterna.

Testigos Universales de Dios

Dios no ha dejado a nadie sin alguien que le testifique de las bondades y el poder del Creador. Debido a la rebelión humana, las personas han escogido eliminar la verdad. Aunque se encuentran elementos de la verdad en otras religiones, las Escrituras nos advierten contra las falsas enseñanzas. Los cristianos tratan a las personas de otras creencias y filosofías con respeto, pero con amor y urgencia proclaman a Cristo como el único camino de salvación para todas las personas.

La Soberanía de Dios

Dios ama al mundo y no quiere que nadie perezca. En Su gracia soberana, Dios se puede comunicar con las personas en formas más allá de la comprensión humana. La Biblia enseña que los que rechazan el evangelio están bajo el juicio Divino; el destino eterno de los que nunca oyeron el evangelio está en las manos de Dios. Nuestro deber es proclamar a Cristo como el único camino de salvación para todas las personas en todas las culturas. El juez de toda la tierra hará lo que es justo.

Referencias bíblicas: Génesis 18.25; Salmo 19.2-4; Eclesiastés 3.11; Isaías 46.1-10; 55.8-9; Ezequiel 33.1-20; Jonás 1- 4; Mateo 8.5-13; 25.31-46; 28.18-20; Marcos 7.24-30; Lucas 9.51; 12.47-48; Juan 1.12; 3.16,36; 4.8-42; 12.12-26; 14.6; Hechos 1.8; 4.12; 10.1-8, 34-36; 14.16-17; 17.22-31; Romanos 1.18-24; 2.1-16; 10.9-21; 11.33-35; 1 Corintios 3.11; 12.3; 1 Timoteo 2.4-5; 2 Pedro 3.9; Apocalipsis 20.15.

Artículo 18: El Triunfo De Cristo

Creemos que nuestro Señor Jesucristo volverá en forma visible y triunfante al final de la era presente. La iglesia siempre debe estar preparada para encontrarse con el Señor, viviendo a la espera de Su regreso inminente.

Los Últimos Días

En estos últimos días, entre la primera y la segunda venida de Cristo, la iglesia avanza su misión en el mundo. En ocasiones los cristianos han sufrido y sido perseguidos por ser testigos de Cristo. Debido a la oposición de los poderes malignos a la iglesia se le asegura la victoria final del reino de Cristo. Estos últimos días tendrán su final cuando Cristo regrese.

La Muerte

Debido a que Cristo venció la muerte por medio de Su resurrección, ahora los creyentes no tienen que temer a la muerte, el último enemigo. Los seguidores de Cristo se van con el Señor cuando ellos mueren. Cuando Cristo regrese serán resucitados y también recibirán cuerpos nuevos. Los creyentes que estén vivos cuando Cristo regrese serán transformados y también recibirán cuerpos nuevos y gloriosos, listos para vivir en el reino de Dios.

Él Juicio

Cuando Cristo regrese, Él destruirá todo poder maligno, incluyendo el anticristo. Satanás y todos los que rechazaron a Cristo serán condenados al castigo eterno en el infierno, separados para siempre de la presencia de Dios. Los creyentes deberán aparecer ante el tribunal de Cristo para que sus vidas sean examinadas y su trabajo recompensado. Por la gracia de Dios ellos entrarán al gozo del reino de Dios.

La Nueva Creación

Todos los hijos de Dios serán congregados con Cristo cuando Él aparezca y reinarán con Él en Gloria. Él dolor, tristeza y muerte serán anuladas y todos los redimidos se reunirán en el nuevo cielo y nueva tierra donde adorarán paras siempre a Dios en compañía de los ángeles. Dios hará todas las cosas nuevas y será el todo en todos, esta es la esperanza bendita de todos los creyentes.

Referencias bíblicas: Mateo 24.29-31; 25.13; Marcos 13.32-37; Lucas 16.9; 23.43; Juan 14.1-3; Hechos 2.17; Romanos 8.18-22; 1 Corintios 3.13-15; 15-26; 2 Corintios 5.10; Filipenses 1.23; 1 Tesalonicenses 4.13-18; 5.1-11; 2 Tesalonicenses 1.5-12; 2.1-12; Tito 2.13; Hebreos 1.2; 9.26- 28; 1 Pedro 1.20; 4.7; 1 Juan 2.18; 3.2-3; Apocalipsis 19.17-21; 20.7-15; 21-22.

Confesión de Fe - ICOMB

Una comité de la Comunidad Internacional de Hermanos Menonitas elaboró la siguiente confesión de fe de 2001 al 2003, y la misma fue aceptada por los representantes de las convenciones miembros de ICOMB en Junio 2004. El propósito de una común profesión de Fe es guiar a las Convenciones Nacionales a formular sus Confesiones de Fe específicas, de acuerdo a sus propias culturas. También sirve para definir nuestras posiciones ante iglesias nacionales que han solicitado asociarse a la iglesia hermanos Menonitas.

Parte 1: ¿CÓMO OBRA DIOS EN EL MUNDO?

Dios, Señor soberano del universo, creó los cielos y la tierra por su palabra poderosa. Dios creó la humanidad, hombre y mujer, a imagen suya, para que viva en comunión y sean mayordomos de la creación. Los seres humanos abusaron de su libertad, rebelándose contra Dios en desobediencia, trayendo así separación y muerte. En la rebelión contra el reinado de Dios, los poderes de Satanás, pecado y muerte demandaron dominio sobre el mundo.

Dios, el Liberador, intervino para establecer un Pueblo de Pacto, comenzando con Israel. Fue el propósito de Dios formar la comunidad Pacto, para vivir en comunión con Dios, para gozar las bendiciones de Dios y para servir con una luz a todas las naciones. A través de los profetas Dios hizo conocer su ley y sus propósitos, expresando que Él es para siempre fiel, justo, recto, misericordioso como un padre y compasivo como una madre. Dios prometió la esperanza de una nueva creación.

Dios el Padre envió al Hijo Jesucristo al mundo, nacido de la virgen María. Jesús inauguró el Reino de Dios, proclamando arrepentimiento del pecado, anunciando liberación a los oprimidos y buenas nuevas a los pobres, y llamando discípulos a seguir su camino en una nueva comunidad. Jesús respondió a los poderes malignos de violencia, tomando la cruz, para morir por los pecados del mundo y reconciliar la creación con Dios. Jesús obtuvo la victoria sobre pecado, la muerte y Satanás, pues Dios reivindicó a Jesús, resucitándolo de los muertos y exaltándolo a la mano derecha de Dios, donde intercede por los santos y reine para siempre.

En el día de Pentecostés, Dios envió al Espíritu Santo quien había obrado en la creación, quien dio poder a los profetas y quien inspiró las Escrituras. A través del Espíritu, Dios estableció la iglesia, el cuerpo de Cristo, para proclamar el reinado de Dios y dar testimonio de la nueva creación. El Espíritu es derramado sobre todos los que reciben a Cristo, bautizándolos y sellándolos para redención como hijos de Dios. Todos aquellos, que creen y confiesan que Jesús es Señor, son nacidos de nuevo en cristo. Los creyentes son bautizados en agua, ingresando a la Comunidad de Pacto en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por gracia son salvos mediante la fe, para vivir la paz y el amor de Dios, en la faz de circunstancias adversas.

La iglesia es la nueva creación de Dios, el agente de transformación, llamada a modelar el diseño divino para la humanidad. El pueblo de Dios llama a todos a arrepentimiento y conversión, busca promover justicia, se mantiene fiel en sufrimiento, comparte generosamente con los necesitados. Actúa como agente de reconciliación para revertir la enajenación, traída por el pecado. En la cena del Señor la iglesia proclama la muerte del señor y celebra el nuevo Pacto.

La nueva creación será completa cuando Cristo vuelva. Todos aquellos que pertenecen a Cristo resucitarán con nuevo cuerpo, mientras que Satanás y aquellos que han rechazado a Cristo, enfrentarán condenación eterna. El nuevo cielo y la nueva tierra vivirán bajo el reinado de Dios en eterna paz y gozo duradero.

Referencias bíblicas: Génesis 1-3; Éxodo 6:6-8; Ps. 8; Isa. 49:6; Jer. 9:23-24. 31:31-34; Os. 2:19-20; Mat. 4:17; 25:46; Marcus 8:34-38; Lucas 4:18-19; Juan 3:16; Hechos 2; Rom. 8; 1. Cor. 11:23-3; 12:13; 15; 2. Cor. 5:17; 6:2; Ef. 1:13-14. 2:8-10. 6:10-12; Col. 2:12-15, 1. Tes. 4:13-15. 11; 2. Tim. 2:16-17; Hebr. 7:25; Ap. 21-22.

Parte 2: ¿CÓMO RESPONDEN LOS HERMANOS MENONITAS AL PROPÓSITO DE DIOS?

La iglesia de los Hermanos Menonitas tiene su raíz en el movimiento anabautista de la reforma del siglo XVI, un movimiento que buscaba recuperar la fe y vida de la iglesia del Nuevo Testamento. La iglesia Hermanos Menonitas nació en medio de la renovación menonita de Rusia en 1860. Misiones mundiales y migraciones varias produjeron una iglesia, que este presente en todo el globo. Como comunidad mundial de Hermanos Menonitas, nos comprometemos a ser un pueblo de Dios.

Pueblo de la Biblia

La Biblia tiene autoridad pues es la Palabra de Dios y la guía infalible para fe y vida.

Cosmovisión: La Biblia provee el marco de referencia para nuestra comprensión del mundo.

Interpretación: Nuestra interpretación se centra en Cristo: leemos las Escrituras desde la perspectiva neotestamentaria. La persona, enseñanza y vida de Jesucristo traen continuidad y claridad a ambos, el antiguo y el nuevo Testamento.

Comunidad de interpretes: cada creyente es alentado a buscar entender la Biblia para discernir la voluntad de dios y obedecerla. Ya que el espíritu Santo vive y obra en cada creyente, leemos e interpretamos la Biblia y sus demandas para la vida contemporánea en comunidad.

Referencias bíblicas: Sal. 1; 119; Mat. 5-7; Lucas 24:27. 44-49; 2. Tim. 3:14-17; Hebr. 1:1-2; Hechos 2:42. 15:1-29. 17:11; Col. 3:14; Pedro. 1:10-12.

Pueblo de un Nuevo Modo de Vida

Por la gracia de Dios el Espíritu Santo llama a todos a un nuevo modo de vida, a través de la conversión, discipulado y permanente renovación.

Conversión: Conversión cristiana comienza con el nuevo nacimiento y siempre incluye un compromiso personal consciente. Los cristianos somos llamados a volver de una relación rota con dios, a una relación personal con el Dios verdadero. De las ataduras del pecado y errores del pasado, hacia libertad, perdón y sanidad.

Discipulado: En Cristo la salvación y la ética se unen. Como cristianos somos llamados a abandonar el individualismo y vivir en interdependencia con otros en la iglesia. A mostrarnos fieles a la vida y enseñanza de Jesús en el cotidiano vivir.

Renovación: En cada creyente habita el Espíritu Santo, testificando de que somos hijos de Dios, ofreciendo renovación y purificación continua, proveyendo así poder para vivir una vida de testimonio y servicio.

Referencias bíblicas: Is. 43:1; Marcos 8:34-38; Juan 1:12-13; 3:5-8. 14. 15. 26; Rom. 8; 1. Cor. 4:2; Col. 3:1-4; Tit. 3:3-7.

Pueblo de Comunidad de Pacto

En la iglesia, la Comunidad de Pacto, los creyentes se comprometen a adorar juntos a Dios, a orar como Cristo nos enseñó, a vivir en comunión y a cuidar los unos a los otros.

Bautismo de creyentes: Gente de todas las culturas, naciones y lenguas, que están dispuestos de seguir a Jesús como discípulos obedientes, confiesan a Jesucristo Salvador y Señor y son bautizados en agua a la comunión de la iglesia. La Iglesia Hermanos Menonitas bautiza por inmersión.

Cena del Señor: En la cena del Señor la iglesia se identifica con la vida de Cristo dada por la redención de la humanidad y proclama la muerte y resurrección del Señor hasta que Él venga. Esta cena de conmemoración expresa reconciliación, comunión, paz y unidad de todos los creyentes con Cristo.

Responsabilidad mutua: La iglesia interpreta la voluntad de Dios discerniendo por los otros para una vida de fe, según el modelo de Cristo. El propósito de está rendición de cuentas no es castigar o condenar, sino sanar y restaurar a través del arrepentimiento. La iglesia excluye a aquellos que de una manera reiterada rechazan disciplina.

Sacerdocio de todos los creyentes: El Espíritu de Dios da dones de servicio a todos los creyentes para edificar el cuerpo de Cristo. La iglesia discierne el llamado de Dios y confirma a siervos líderes, quienes capacitan a los miembros para el ministerio.

Referencias bíblicas: Mat. 16:13-20. 18:15-2; 28:18-20; Hechos 2:37-47; Rom. 6:3-4; 1. Cor. 11:23-32. 12-14; Ef. 4:11-16; Col. 2:12-13; Hebr. 10.24-25; 1. Pedro 2:9-10. 4:10-11.

Pueblo de Reconciliación

La misión de Jesús fue reconciliar a seres humanos con Dios, con el prójimo y con el mundo. El vino a proclamar el Reino de Dios. La iglesia tiene el llamado de participar en la misión de Dios.

Misiones: Cristo envió a la iglesia a hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos y enseñándolos a guardar todos sus mandamientos. Jesús enseña que sus discípulos deben amar a Dios y al prójimo, compartiendo las Buenas Nuevas y haciendo obras d e amor y compasión.

Siendo Jesús el único camino de salvación, el imperativo evangelístico es dado a todos los creyentes.

Testimonio de paz: Paz y reconciliación son el corazón del evangelio cristiano. Jesús llama a la comunidad de fe a ser constructores de paz en todas las situaciones. Creemos que la paz con Dios incluye un compromiso de transitar por el camino de reconciliación, según el modelo del Príncipe de Paz. Los cristianos somos llamados a abandonar estilos de vida que nos perjudican. Para escoger una vida de integridad, sanidad, gozo y paz; dejar de odiar enemigos e ignorar prójimos para expresar amor y justicia a todos.

Familia: Dios bendice a solteros, matrimonios y familias. Dios llama a todos a vivir una vida de pureza sexual. El matrimonio es un compromiso de pacto de por vida, entre un hombre y una mujer. Padres piadosos instruyen a sus hijos en la fe. La iglesia nutre la vida familiar y hace todos los esfuerzos para traer reconciliación a relaciones humanas dañadas.

Estado: Dios dio al Estado la responsabilidad de promover el bienestar de todas las personas. Los seguidores de Cristo respetan a las autoridades gubernamentales y oran por ellas, pero resisten la tentación de dar al Estado la devoción que pertenece a Dios. La lealtad prioritaria de todo cristiano va hacia el reino de Cristo y su iglesia global. En cada estado y sociedad, cristianos cooperan con otros, para defender a los débiles, reducir conflictos, asistir a los pobres y promover la justicia, paz y verdad.

Referencias bíblicas: Mat. 5-7; 22:34-40. 28:18-20; Lucas 4:18-19; 10:25-37; Rom. 12:11-13. 10; 2. Cor. 5:17; 6:2; Ef. 2; 5:21; 6:4; 1. Tim. 1:1-6; Sant. 2; Pedro 2:21-25.

Pueblo de Esperanza

La iglesia pertenece al Reino de Dios que irrumpe. Los ciudadanos del reino dan ejemplo de comunidad alternativa, desafiando valores antidivinos de culturas de este mundo. El pueblo de Dios se une a la lucha por la justicia, y al mismo tiempo se está preparando para sufrir persecución, sabiendo que pecado, culpa y muerte no prevalecerán.

Referencias bíblicas: Mat. 5:10-12. 10. 7; 13:24-25; Mar. 1:15. 13; Lucas 17:20-37; 21:5.36; Tit. 2:11-14; Ap. 21-22.

Demo
    • Encuéntranos

      Isabel la Católica 2135
      Asunción, Paraguay

      Lun-Vier: 7:00 a 18:00 hs.
      Sáb: 7:30 a 11:30 hs.

      Síguenos

            

    • Contáctanos

      Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

      (595-21) 422-445

      (595-982) 267-175

Download Free Premium Joomla Templates • FREE High-quality Joomla! Designs BIGtheme.net